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Allí estabas ya esperando
caballero...
con tu traje...
impecable, engalanado.

A tu esposa Alejandrina,
caballero...
Que en la tierra tanto tú
le habías amado.

Le pediste al Creador
te diera estrellas,
y el te dió todas ellas
caballero.

Alumbraste con ellas
su camino, con dos
ángeles que bajaron
desde el cielo.

Ya venía tu esposa
Alejandrina,
como tierna golondrina
alzando el vuelo.

No sin antes bendecir
aquí a sus hijos
que lloraban con dolor
y mucha pena.

En silencio ella oró
a Dios que los bendiga
y aminore poco a poco
su gran pena.

Terminaron su labor
aquí en la tierra... caballero y
hoy son ángeles del creador
que está en el cielo.

Autora Susan Elizabeth Arellano
12 - 9 - 04
a la memoria de los padres de mi querido amigo
Paúl Torres A

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